Navidad se celebra con vino
Romeritos, bacalao, pierna de cerdo y pavo relleno forman parte de los platillos tradicionales que llenan de sabor las mesas mexicanas en esta temporada. Preparaciones intensas, especiadas y llenas de carácter que encuentran en el vino el acompañamiento perfecto para realzar cada bocado.
Pierna de cerdo: jugosidad y aromas intensos
El cerdo decembrino es uno de los grandes protagonistas de la Navidad. Ya sea horneada o rostizada, la pierna de cerdo destaca por su jugosidad y profundidad de sabor. Para este platillo se recomiendan vinos tintos con marcada carga aromática y paso por barrica, como un Merlot con crianza, que aporta estructura y equilibrio al conjunto.
Pavo: el clásico de la temporada
El pavo suele ser el rey de las cenas navideñas.
Si el relleno incorpora frutos cristalizados o notas dulces, armoniza de forma ideal con vinos blancos de buena estructura y frescura, como un Chardonnay o un Chenin.
Cuando el relleno es más intenso —con nueces, tocino o especias—, lo ideal es optar por vinos tintos potentes y estructurados, con mayor cuerpo y taninos firmes, como Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Nebbiolo o Malbec.
Romeritos: tradición mexicana y carácter
¿Romeritos con vino? Claro que sí. Este platillo emblemático combina notas herbáceas y terrosas con el dulzor del mole. Para equilibrar estos sabores, se recomienda un Syrah, cuya frutalidad y notas de madera acompañan de manera armoniosa la complejidad del platillo.
Bacalao: frescura para cerrar el año
No puede faltar el bacalao en la cena de fin de año. Aceitunas, alcaparras, jitomate, ajo, cebolla y almendras conforman una receta llena de contrastes. Para este platillo, los vinos con alta acidez y gran frescura, como un Sauvignon Blanc, resultan la mejor elección.
